
Preparar alumnos para la PAU 2026 (guía del tutor)
Guía para profesores particulares que preparan la PAU 2026: temario, seguimiento, clases intensivas y gestión de pagos en las semanas clave.
Respuesta rápida
Para organizar alumnos de Selectividad (EvAU/EBAU), empieza con un diagnóstico por bloques del temario oficial de su comunidad autónoma en marzo, monta un calendario intensivo con clases extra para mayo sin saturar tu agenda, registra el progreso con simulacros cada 10-15 días y cierra bonos intensivos (packs de 5-10 sesiones) antes de que empiecen las clases extra. Usa flashcards de repetición espaciada para memorizar vocabulario, fórmulas, fechas y definiciones.
tusalumnos permite gestionar la agenda de Selectividad con huecos extra puntuales (slot overrides), seguimiento por bloques de temario, bonos intensivos y recordatorios automáticos por WhatsApp la noche antes de cada clase. El alumno no se registra en ninguna app. Acceso gratuito durante la beta.
Mayo llega y con él una presión que cualquier profesor particular conoce bien: los alumnos de segundo de bachillerato empiezan a pedir más horas, los padres mandan mensajes preguntando cómo va el temario y el examen de la PAU se acerca a una velocidad que nunca parece suficiente. Si preparas Selectividad, sabes que estas semanas son distintas al resto del año.
La buena noticia es que la diferencia entre un mes de mayo caótico y uno bajo control no está en las horas de clase, sino en la organización previa. Qué temario priorizar, cómo encajar más sesiones sin saturar tu agenda, cómo hacer seguimiento del progreso real del alumno y cómo gestionar los pagos de un periodo intensivo que no siempre sigue el patrón habitual de bonos mensuales. Este artículo recorre todo eso.
Por qué la Selectividad es diferente al resto del año académico
Preparar la PAU no es simplemente dar más clases de lo habitual. Hay diferencias estructurales que cambian cómo tienes que organizar tu trabajo:
- El temario está fijado externamente: no lo decides tú ni el alumno. La Selectividad tiene unos contenidos oficiales por comunidad autónoma y unos criterios de corrección públicos. Eso obliga a adaptar la programación a esos criterios, no a los intereses generales del alumno.
- Las fechas no son negociables: el examen es el examen. No hay margen de prórroga. Eso transforma la planificación en algo mucho más crítico que en un trimestre normal.
- El volumen de horas sube de golpe: un alumno que venía una hora a la semana quiere pasar a dos o tres. Eso presiona tu disponibilidad y afecta al resto de tu agenda.
- Los padres se involucran más: especialmente en familias con alumnos que aspiran a notas de corte altas. La comunicación no es solo con el alumno, sino también con la familia.
- El nivel de estrés es mayor: el alumno llega a clase con más carga emocional de lo habitual. Gestionarlo forma parte del trabajo.
Tener claro desde el principio que estas semanas son un sprint diferenciado te ayuda a prepararte con antelación, en lugar de improvisar cuando la presión ya está encima.
Cómo estructurar el temario de la PAU por alumno
El primer paso antes de entrar en modo intensivo es hacer un diagnóstico real del alumno. No todos los que se presentan a Selectividad están en el mismo punto, aunque cursen lo mismo. Hay quien tiene el tema de análisis matemático completamente dominado y flaquea en estadística; otro tiene las ideas claras en los temas teóricos pero se bloquea en los exámenes de opción múltiple.
Un diagnóstico rápido —un examen de prueba de los dos últimos años con corrección detallada— te da en una hora la información que de otra forma tardarías semanas en recabar a base de clases generales. A partir de ahí puedes construir un plan de trabajo personalizado:
- Bloques de temario por prioridad: los que pesan más en la nota, los que el alumno tiene más flojos y los que se pueden consolidar rápido (victoria fácil que sube la confianza).
- Calendario de repaso: qué bloque se trabaja cada semana, con espacio para simulacros en las dos últimas semanas previas al examen.
- Criterios de evaluación: revisar con el alumno cómo puntúa cada apartado de la PAU en su comunidad autónoma. Muchos alumnos no saben que una pregunta mal formulada puede costarles un punto aunque sepan la respuesta.
Tener este plan escrito y compartido con el alumno (y con los padres si es menor) establece expectativas claras desde el principio y reduce las preguntas del tipo “¿llegamos?” que de otra forma recibirás cada semana.
El calendario intensivo: gestionar más horas sin saturar tu agenda
Cuando llega mayo, varios alumnos quieren ampliar sesiones a la vez. Si no tienes un sistema para gestionar tu disponibilidad, el resultado es caótico: dices que sí a todo, te quedas sin huecos, empiezas a mezclar horarios y terminas dando clases en franjas que no querías.
La clave es definir antes de que empiece la demanda qué huecos tienes disponibles para intensivos y comunicarlo explícitamente. No es ser rígido: es proteger tu propio tiempo para que puedas dar lo mejor de ti en cada clase. Un profesor saturado no prepara bien, y eso revierte directamente en el resultado del alumno.
En la práctica, esto significa tener un calendario claro de sesiones por alumno, con la posibilidad de añadir huecos puntuales para la época de exámenes sin que eso afecte a tu estructura habitual. Organizar la agenda como profesor particular es especialmente crítico en mayo: los cambios de última hora, las cancelaciones por nervios del alumno y las peticiones de clases extra son la norma, no la excepción. Un sistema que te permita ver de un vistazo qué tienes libre evita los solapamientos y los olvidos.
Fechas oficiales de la PAU 2026 por comunidad autónoma
Conviene aclarar algo que se ha repetido mucho en prensa y que genera confusión entre alumnos y familias: la PAU no es un examen unificado en 2026. La armonización entre comunidades autónomas lleva años anunciándose, pero a la hora de poner fechas y de redactar pruebas cada CC.AA. mantiene su competencia. Esto significa que el alumno se examina en las fechas que fija su universidad y con el modelo de su comunidad, no con uno común.
Para planificar el sprint final con tu alumno, ten a mano la fecha real. La tabla siguiente recoge el patrón histórico de convocatorias 2024-2025 para las principales comunidades; las fechas oficiales 2026 se publican típicamente entre marzo y abril en cada consejería o universidad coordinadora, y conviene verificarlas en la web oficial de tu CC.AA. antes de cerrar el calendario con tu alumno.
| Comunidad | Nombre local | Convocatoria ordinaria | Convocatoria extraordinaria |
|---|---|---|---|
| Madrid | EvAU | 2–4 junio 2026 | 1–3 julio 2026 |
| Cataluña | PAU | 9–11 junio 2026 | 1–3 septiembre 2026 |
| Andalucía | PEvAU | 2–4 junio 2026 | 7–9 julio 2026 |
| C. Valenciana | PAU | 2–4 junio 2026 | 30 jun–2 jul 2026 |
| Galicia | ABAU | 3–5 junio 2026 | 30 jun–2 jul 2026 |
| País Vasco | EAU | 2–4 junio 2026 | 1–3 julio 2026 |
| Resto de CC.AA. | PAU/EBAU | 2–12 junio 2026 | 1–9 julio 2026 |
Las fechas del “Resto de CC.AA.” son rangos típicos según las últimas convocatorias publicadas. Confirma siempre la fecha exacta en la web oficial de la universidad o consejería del alumno (Castilla y León, Aragón, Asturias, Murcia, Canarias, Baleares, La Rioja, Navarra, Cantabria y Extremadura tienen su propio calendario por universidad). Las modalidades, duración de cada examen y criterios de corrección también varían por comunidad: revísalos antes de cerrar el plan de trabajo del alumno.
Plantilla de horario intensivo: las 4 semanas previas
Una de las preguntas más habituales en mayo es cómo distribuir las sesiones extra para un alumno que pasa de una clase semanal a tres. La tentación es saturar las primeras semanas y dejar la última de “repaso flojito”. En la práctica funciona mejor lo contrario: temario nuevo y consolidación las tres primeras semanas, y la última dedicada a simulacros, técnica de examen y descanso.
Esta plantilla asume tres sesiones semanales (lunes, miércoles, viernes) y deja sábado/domingo libres —el cerebro consolida durmiendo y descansando, no acumulando horas—. Ajusta los días a tu agenda y a la del alumno.
| Semana | Lunes | Miércoles | Viernes | Trabajo autónomo (fin de semana) |
|---|---|---|---|---|
| Semana −4 | Bloque flojo 1: teoría + ejercicios guiados | Bloque flojo 2: teoría + ejercicios guiados | Simulacro corto (1 h) sobre los dos bloques | Flashcards 15 min/día + 1 ejercicio del bloque flojo |
| Semana −3 | Bloque flojo 3 + repaso bloque 1 | Examen oficial reciente (sin nota): identificar fallos | Corrección personalizada de los fallos del miércoles | Flashcards 15 min/día + lectura de criterios oficiales |
| Semana −2 | Simulacro completo cronometrado | Corrección detallada del simulacro + técnica | Bloque fuerte: consolidar “victorias seguras” | Flashcards 10 min/día + dormir 8 h |
| Semana −1 | Repaso de los 3 puntos críticos del simulacro | Sesión corta (45 min): logística del examen y dudas | SIN CLASE— descanso activo | Flashcards 5 min/día. Nada nuevo. Dormir. |
Tres principios detrás de esta plantilla. Primero, no se introduce temario nuevo en la semana del examen: el cerebro necesita tiempo de consolidación, y meter material nuevo a 48 horas vista interfiere con lo que ya estaba asentado. Segundo, los simulacros van en semana −2, no en la última: si fallan algo, hay margen para corregirlo. Tercero, los fines de semana no se cargan: una sesión adicional el domingo parece útil al profesor, pero suele empeorar el rendimiento del alumno por agotamiento.
Seguimiento del progreso en la recta final
Durante el mes previo a la Selectividad, el seguimiento del progreso del alumno tiene que ser más frecuente y más preciso que el resto del año. No basta con saber que “está mejorando”: necesitas poder decirle qué temas tiene controlados, cuáles necesitan un repaso más y qué aspectos de la técnica de examen tiene que trabajar todavía.
El instrumento más útil en esta fase es el simulacro de examen con corrección detallada. Hacer un simulacro cada diez o quince días, con las mismas condiciones de tiempo que el examen real, da una medida objetiva que el alumno puede ver evolucionar. Ese dato —nota de simulacro semana 1, semana 2, semana 3— es mucho más útil que una impresión subjetiva.
Registrar este seguimiento de forma estructurada también protege al profesor: si un alumno o su familia cuestiona cómo ha ido la preparación, tienes un historial objetivo. En cómo hacer seguimiento de alumnos particulares hay más detalle sobre qué vale la pena registrar y con qué frecuencia.
Comunicación con el alumno (y los padres) en la recta final
El alumno de segundo de bachillerato está bajo una presión que no siempre sabe manejar. Parte del trabajo del profesor particular en estas semanas es también calibrar esa presión: no minimizarla (el examen importa), pero tampoco amplificarla (la PAU no define su vida). El tono de la comunicación en estas semanas marca mucho.
Con los padres, la comunicación tiene que ser clara y factual. Evita hacer predicciones de nota que luego no puedes garantizar. Lo que sí puedes decirles es: “su hijo tiene controlados los temas A, B y C; estamos trabajando D y E, que son los que más pesan en la nota”. Eso da información concreta sin crear expectativas que no dependen solo de ti.
Los recordatorios de clase en estas fechas son especialmente importantes. Un alumno estresado y con mucho en la cabeza puede olvidar una sesión justo cuando más la necesita. Un mensaje automático la noche anterior elimina esa posibilidad sin que tengas que acordarte tú de enviarlo para cada alumno.
Gestionar pagos y bonos en el periodo intensivo
El modelo de pago habitual —bono mensual fijo de X sesiones— no siempre encaja bien con la época de Selectividad. Si un alumno pasa de una clase semanal a tres, su bono habitual se agota en días y necesitas un mecanismo para gestionar esas sesiones extra.
Hay varias formas de resolverlo:
- Bono intensivo temporal: un pack de cinco o diez sesiones específico para el periodo de exámenes, con precio por sesión definido de antemano. El alumno sabe cuánto cuesta, tú sabes cuántas sesiones tienes que dar.
- Pago por sesión durante el intensivo: más flexible, pero requiere un control más detallado de qué se ha dado y qué se ha cobrado. Sin un sistema que lo registre automáticamente, es fácil perder la cuenta.
- Ampliación del bono existente: añadir sesiones al bono del mes, que se descuentan del saldo actual. Funciona si tu sistema de bonos lo permite sin complicaciones manuales.
Lo importante es definir el modelo antes de que empiecen las clases extra, comunicárselo al alumno (y a los padres) y tener un registro claro. En la guía sobre cómo cobrar las clases particulares hay más contexto sobre cómo estructurar los pagos y gestionar las situaciones irregulares sin que se conviertan en conversaciones incómodas.
Pagos en mayo-junio: cómo no acabar persiguiendo cobros
El intensivo de Selectividad concentra muchas sesiones en muy pocas semanas, y eso hace que la facturación se desordene rápido. Un alumno que normalmente cobras a final de mes pasa a darte tres clases por semana durante seis semanas: si no cierras el modelo de cobro antes de empezar, te encuentras a finales de junio sumando sesiones a mano y discutiendo con la familia qué entraba en el bono y qué no. Estas son las reglas que mejor funcionan en este periodo concreto.
1. Bono cerrado de 10 sesiones con fecha límite
En lugar de añadir clases sueltas al bono mensual, vende un pack intensivo Selectividad: 10 sesiones a un precio cerrado, con una fecha de caducidad clara (por ejemplo, “válido hasta el día del examen + 1 día”). El alumno sabe exactamente cuánto va a pagar, tú sabes cuántas sesiones tienes que dar y la familia no se lleva ninguna sorpresa al recibir la factura. Si el alumno necesita más de 10 sesiones, simplemente compra otro pack.
2. Cobro upfront, antes de empezar el intensivo
Esto es donde la mayoría de profesores particulares pierden dinero. El modelo “te cobro a final de mes lo que hayamos dado” funciona cuando hay tres o cuatro clases al mes, pero se rompe en un intensivo: si el alumno cancela a mitad del bono porque se agobia, porque cambia de academia o porque sus padres deciden que ya no hace falta más, te quedas con clases dadas y sin cobrar. Cobrar el pack antes de la primera clase elimina ese riesgo. No es ser desconfiado: es estándar en cualquier servicio profesional con horas reservadas en exclusiva.
Si el padre/madre se resiste al upfront, la fórmula intermedia es 50% al inicio y 50% en la sesión número 5. Es razonable y reduce el riesgo a la mitad. Lo que no funciona es cobrar todo a final.
3. Política de cancelación clara y por escrito
Antes de cobrar nada, manda por WhatsApp un mensaje breve con las reglas que vas a aplicar. Algo así:
- Cancelaciones con más de 24 h: la sesión se reprograma sin coste dentro del periodo del bono.
- Cancelaciones con menos de 24 h: la sesión cuenta como dada. No se reprograma ni se devuelve.
- El bono no se devuelve una vez iniciado el intensivo. Si el alumno decide parar, las sesiones restantes pueden usarse hasta la fecha límite del pack.
- Si el profesor cancela: reprogramación garantizada dentro del periodo o devolución prorrateada de la sesión.
Tener este mensaje guardado y enviarlo siempre antes de cobrar el pack evita el 90% de las conversaciones incómodas. La familia lo lee, lo acepta (o no contrata), y cuando llega la cancelación de última hora ya no es una negociación: son las reglas que se aceptaron al inicio.
4. Caso real: Marta, profesora de matemáticas en Valencia
Marta prepara la PAU desde hace cuatro años. Su sistema actual: pack de 10 sesiones por 350 € (35 €/sesión, frente a 40 de clase suelta), cobrado por Bizum antes de la primera clase, válido hasta el día del examen. Política de cancelación enviada por WhatsApp con el enlace de pago. El año pasado vendió 22 packs entre seis alumnos: cero impagos, dos cancelaciones tardías que cobró sin discusión y un alumno que compró un segundo pack en la última semana. El cambio que más impacto tuvo no fue el precio, sino cobrar antes y tener la política por escrito.
Flashcards y repetición espaciada para memorizar temario de la PAU
Hay materias en las que la Selectividad exige memorización: vocabulario de inglés, fechas históricas, fórmulas de química, definiciones de filosofía. La repetición espaciada es el método más eficiente que existe para memorizar este tipo de contenido, y como profesor puedes integrarlo en la preparación sin que suponga trabajo extra para ti.
La idea es crear una baraja de flashcards con los contenidos que el alumno necesita tener automatizados. El alumno repasa en sus ratos libres —en el transporte, mientras espera, antes de dormir— y el sistema le muestra las tarjetas que necesita ver justo cuando su cerebro está a punto de olvidarlas. No hace falta que el alumno se instale nada: recibe el enlace por WhatsApp y puede repasar desde el móvil.
En la guía de flashcards para profesores particulares explicamos cómo funciona el algoritmo de repetición espaciada y cómo integrar esta herramienta en tu metodología sin complicar tu flujo de trabajo. Para la Selectividad, funciona especialmente bien para vocabulario de idiomas, nomenclatura química, fechas y eventos históricos, y definiciones de ciencias.
La semana del examen: qué hacer y qué no hacer
La semana del examen de la PAU no es momento de aprender cosas nuevas. Es momento de consolidar lo que ya se sabe, gestionar los nervios y asegurarse de que el alumno llega al examen en las mejores condiciones posibles.
Algunas prácticas que funcionan en la semana previa:
- Un simulacro cronometrado a mitad de semana: no para aprender nada nuevo, sino para que el alumno practique el ritmo y la técnica de examen en condiciones reales.
- Sesión de repaso de los puntos críticos: los tres o cuatro temas que más pesan en la nota y que el alumno tiene más inseguros. Sin entrar en temas nuevos.
- Hablar de logística: a qué hora es el examen, cómo llega al centro, qué lleva. Es básico pero ayuda a reducir la carga mental el día del examen.
- No sobrecargar: la tentación de meter más horas en la última semana es comprensible, pero contraproducente. El cerebro necesita tiempo de consolidación. Una clase de dos horas el día antes del examen hace más daño que bien.
Después de la Selectividad: cerrar el ciclo con el alumno
Cuando termina la PAU, muchos profesores simplemente dejan de tener contacto con ese alumno. Es comprensible: el objetivo estaba cumplido. Pero hay un paso más que vale la pena dar: una breve conversación o mensaje de seguimiento cuando salen las notas.
No solo es un gesto humano que el alumno recuerda. También es útil para ti: saber si el alumno aprobó, qué nota sacó y si hubo alguna materia que fallara más de lo esperado te da información para ajustar tu metodología en el futuro. Con el tiempo, este tipo de feedback te permite afinar exactamente qué aspectos de la preparación funcionan y cuáles no.
Si quieres profundizar en cómo organizarte a lo largo de todo el curso —no solo en la recta final— los tutoriales de tusalumnos cubren paso a paso todas las funcionalidades: desde dar de alta alumnos hasta gestionar el calendario y los pagos.
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